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miércoles, 27 de marzo de 2013

Si no lo "leo" no lo creo....


Que el mundo cada vez peor es algo que está quedando cada día más claro pero, a diferencia de lo que podríais pensar, no está condenado por la crisis, el paro, las guerras, ni siquiera por el calentamiento global. ¡¡No!! Nada que ver. Si el mundo tal y como lo conocemos ha enfilado su final cuesta abajo y sin frenos es por gente como ésta:


Se lava los dientes con su propia mierda para ganar un iPhone

Brittany es una chica de 19 años que se grabó lavándose los dientes usando su propia mierda como pasta dentífrica. Lo hizo para conseguir un iPhone. Y es que en una web se regalaba este Smartphone a la persona que mostrara lo más asqueroso


Obviamente no voy a ser yo la que cuelgue directamente el vídeo de semejante hazaña porque me niego ha ser la que difunda material de ese tipo, pero como sé que muchos no vais a creerme, os dejo el enlace:Y es que por desgracia, así son las cosas:
http://www.youtube.com/watch?v=Be1QkuOxSMg
y dejo en vuestra manos decidir si tenéis o no ganas de ver algo así... Yo lo he visto y ¡no!, no lo recomiendo....

Pero me daréis la razón cuando os digo que es por gente como esta por la que estamos condenados ¿no?

Pero si pensabais que esto es lo más curioso, raro o incluso asqueroso que podría descubriros, es que tenéis muy poca fe en mis posibilidades.... 

Una mujer mata a su hijo porque tenía el pene pequeño

Ocurrió en Indonesia, donde una madre mató a su hijo de tan solo 7 años porque a su juicio tenía el pene pequeño y le preocupaba su futuro.

Y es que por desgracia, así son las cosas: desequilibradas utilizando sus desechos para ganar un simple móvil a costa de que eso le suponga una crucifixión social de por vida y locas que consideran que el tamaño del pene de su pobre hijo de tan solo 7 años va a impedirle llevar una vida normal, vida que ha quedado claro que no hubiera podido ser del todo normal, educado por una madre con semejante salud mental, pero bueno...

Seguimos,porque esto no acaba aquí...

Niño de 12 años gasta 3.700 euros en prostitutas para él y sus amigos

Un niño de 12 años se escapó de su casa, en una pequeña localidad rusa, para pasar el fin de semana en compañía de sus amigos y de unas prostitutas. El joven juerguista pagó a las chicas con el dinero que había robado en una tienda de comestibles.

Es obvio que no voy a saltarme a la torera las leyes de protección al menor para enseñaros la cara de este pequeño gigoló aunque me dan ganas ¿eh? Lo reconozco....

En Inglaterra.

Hombre casi pierde pene por intentar tener sexo con muñeco de nieve

Algunos vecinos encontraron a Guillespie semi desnudo y entre sollozos junto a los restos de lo que había sido un muñeco de nieve. Se acercaron a socorrerle y presenciaron una imagen grotesca y bochornosa al mismo tiempo.


Pero si pensabais que esto era lo más insólito que podía contaros, esperad porque esto ya es de traca:

SOCIEDAD // “ATACADO SEXUALMENTE”

LE METIERON UNA BOTELLA EN EL ANO MIENTRAS DORMÍA

Un mexicano fue atacado sexualmente mientras reposaba en su casa cuando supuestamente, le metieron una botella de vidrio en el recto. El hombre debió ser asistido en un hospital ya que el objeto no quería salir.

Podría pasarme horas contándoos noticias de este tipo porque porque por desgracia la lista de perturbados mundiales es interminable pero creo que ya os habéis hecho una idea de hacia donde nos estamos encaminando ¿no? Aunque si voy a enseñaros una más, porque soy incapaz de no contar algo como esto:

Las vacas podrán mandar un SMS cuando están en celo

Las vacas lecheras podrán alertar con un mensaje de texto a los granjeros de que están en celo para así garantizar la reproducción. Esto es gracias a un sistema tecnológico que de momento sólo funciona en Suiza pero que se espera comercializar en el futuro.

Y después de esto, seguís teniendo fe en el futuro de nuestro mundo.......

lunes, 25 de marzo de 2013

Ser una chica outlet...

...y llevarlo con orgullo.

Y es que me he dado cuenta de que en más aspectos de los que me había percatado, soy un chica de "fuera de temporada". Bueno, o quizás, dada la proliferación actual de los negocios outlet, puedo considerarme a la moda, depende de como se mire, claro....Pero lo que si está claro es que no nado a favor de la corriente.

Soy de las que prefiere leer libros impresos a los modernos electrónicos. O de las que le gusta pasar un día entero metida en la cocina, entre cacerolas y sartenes, sin verlo una obligación o una penitencia, sino una afición. Sigo anotando mis citas en una libreta en lugar de tirar de agenda electrónica o cargando con la compra sin esperar a que vengan a traérmela a casa. Es más, voy a confesar que ni siquiera tengo lavavajillas por lo que si quiero mi vajilla limpia, es a base de estropajo y lavaplatos.

Supongo que puedo considerarme una chica chapada a la antigua en más cosas de las que podríais imaginar.   Y aunque intento "adaptarme a los tiempos" en todo lo posible, reconozco que hay muchas cosas en las que prefiero que sea el tiempo el que se adapte a mi....

Me encantan los avances, todo aquello que haya sido creado para mejorar o hacer más cómoda nuestras vidas, pero también creo que hemos llegado a un punto en el que hemos cruzado la linea de lo sensato, y que las nuevas generaciones están convirtiéndose en individuos unineuronales (con conexión wifi por supuesto) que son incapaces que llevar una vida normal si no cuentan con la última actualización de sus modernas aplicaciones.

Entre comida rápida, precocinada o aparatos de cocina ultra maravillosos que realizan todas las funciones imaginables, la expresión "comida tradicional" es algo que ha pasado a ser un reclamo para muchos restaurantes que empiezan a cobrar autenticas barbaridades por platos que en nuestra infancia eral "el pan nuestro de cada día".

Contamos con tantas aplicaciones en nuestros smartphones, iphones o tablets, que hacer un cálculo mental ha pasado a ser algo desfasado pudiendo usar la calculadora, o recordar un cumpleaños una cosa casi imposible para cualquiera de nosotros, y lo que es peor, de lo que ni siquiera nos preocupamos porque depositamos toda nuestra confianza en que nuestros aparatitos lo hagan por nosotros.

Pasar tardes enteras tienda tras tienda, con la ilusión de encontrar el regalo perfecto ha dejado de ser una tradición para ser algo absurdo, pudiendo tirar de buscador en internet. Y creo que me sobrarían dedos en las manos para contar las veces que mi teléfono ha sonado en el último año para preguntarme como estaba aunque he perdido la cuenta de los whatsapp recibidos para ese fin.

Jugar a "mamas y papas" o a "las cocinitas" ha pasado a ser algo de otra época y que ningún niño se plantea hacer hoy en día, es más, se ha convertido en algo relegado a sus ciudades virtuales o a sus comunidades sims. Y sí, llamadme antigua si queréis pero echo de menos los tiempos en los que la rivalidad nacía de ver quien tenía más cromos o los más buscados en lugar de picarse por quien tiene mas seguidores en twitter o más amigos en facebook.

Y si, lo confieso, tengo smartphone, tablet, portatil,... no soy una chica anclada en los años 80, ignorante de lo que se mueve a su alrededor. Pero eso no impide que siga enviando cartas o llamando por teléfono. Que me guste seguir mandando felicitaciones navideñas en lugar de limitarme a pulsar la tecla "enviar". Me gusta despertarme con el olor del café recién hecho y no tirar de capsulita por muy ultramoderna o cómoda que pueda resultar. Sigo prefiriendo recibir una carta personal escrita con sentimiento y la peor de las caligrafías a un mensaje super digitalizado pegado en mi muro. O escuchar un te quiero al oído antes que el más sentido y ridículo de los emoticonos en la pantalla de mi móvil.

No cabe duda de que todos los avances con los que contamos han hecho que nuestras vidas mejoren en muchos aspectos. Han convertido complicadas tareas en algo realizable con tan solo un clic. Han dado un giro en lo que a comunicación o información se refiere y han conseguido hacer posible lo que antaño hubiéramos jurado que sería imposible pero dejadme que opine que también han hecho que la esencia se pierda en muchos aspectos...

Aspectos en los que, por lo menos yo, prefiero seguir siendo una "chica outlet"...

jueves, 21 de marzo de 2013

Típicos tópicos.

Hace ya tiempo que me dio por escribir un post sobre las 30 cosas que más odio. Pues bien, tendría que remitirme a él para poder enumerar de nuevo todas esas cosas porque, a pesar de seguir odiándolas, me dí cuenta de que había tantas cosas que me sacaban de mis casillas que si ahora volviera a hacer esa lista, seguramente enumeraría 30 totalmente diferentes. Pero lo que si recuerdo es que prometí, en algún momento, ampliar ese listado y hoy quiero hacerlo con una cosa nueva. Y es que últimamente me he dado cuenta de que hay algo que odio sobre manera, y eso son los tópicos.

Supongo que si analizo palabra por palabra cada conversación que mantengo a lo largo del día, hasta yo haré uso de alguno de ellos en más de una ocasión, muy a mi pesar, todo hay que decirlo, porque me repatea soberanamente las tripas el hecho de que la gente los utilice dirigiéndose a mi. En más, creo que más de una vez y por un respeto quizás a veces fingido, he tenido que tragarme mi opinión hacia ciertos comentarios que me resultan insulsos e innecesarios hasta el extremo.

Y es que a ver.....todos hemos soltado un "te acompaño en el sentimiento" en más de una ocasión porque, francamente, hay situaciones, como puede ser un fallecimiento, en el que nos encontramos sin saber que decir o como consolar a la persona que ha sufrido esa desgracia. Hasta ahí bien. Respeto ese tópico, lo comprendo e incluso, no lo recuerdo, pero seguramente hasta lo haya utilizado. Pero otros...bufff, otros me exasperan. Odio cuando alguien suelta comentarios del tipo "el dinero no lo es todo", "es mejor tener salud", o el que más odio "el dinero no da la felicidad". Pues bien amigos, no la da, eso es cierto, pero la compra. Y se que más de uno va a estar totalmente en desacuerdo conmigo en esto, y francamente, me importa bastante poco. Seamos realistas. Quizás una persona adinerada, sin ningún tipo de problema económico, de esas que ni siquiera son consciente de la cifra que acumulan en sus cuentas corrientes, no sea feliz. Quizás tenga otro tipo de carencias que no llenen su "cuota de felicidad" pero ¿realmente creéis que por muy plena que sea la vida de la gente que no tiene un duro, que por mucho que quiera a su familia, o por muchos amigos de los que esté rodeado, eso hace que se olvide de que no tiene ni con que pagar la luz? Quizás sea yo, o quizás mi opinión sea demasiado enfática o del todo poco objetiva; tal vez el dinero no sea la fuente de la dicha y la salud sea infinitamente más importante que la fortuna pero dejadme que opine que, si van a dolerme las muelas, por lo menos yo, prefiero que me duelan con la cartera bien llenita, porque si algo es incuestionable es que el dinero no dará la felicidad pero señores, quitar, tampoco la quita.

Y hablando de tópicos y de felicidad, me desespera la gente que utiliza ésta como máscara para sus complejos. Hablo de esa típica "gordita feliz" que se jacta de serlo. o del típico calvo "orgulloso". ¡¡Venga hombre!! La industria de los productos de belleza, de adelagazamiento y de la estética en general es una de las que más millones mueve a nivel mundial. Y eso no lo han conseguido a base de gorditas felices que presumen de su falta de complejos o de lo aceptada que tienen su condición, cuando muchas de ellas (por no decir absolutamente todas) pueden pasarse horas enumerando la lista de dietas o de tratamientos que han seguido para modificar su aspecto. Me encanta la gente sin complejos. Esa con el nivel de autoestima tal para echarse al mundo por montera y pasar olímpicamente de las opiniones ajenas. Esas que, con la cabeza bien alta, han aceptado su aspecto y pasan de lo que los demás digan u opinen, que intentan reducir su peso más por una cuestión de comodidad (porque seamos realistas, encontrar ropa de según que talla sigue siendo dificilísimo a la par que mortalmente caro) o por salud, que por el hecho de conseguir la aceptación ajena. Pero de ahí ha auto denominarse felices va un gran trecho.

Pero la lista es inmensa. Y es que parece que lo fácil cuando no sabemos que decir es soltar alguna de estas perlitas...

"No hay mal que cien años dure": obvio. Pero ni bien tampoco. Nada dura cien años por el simple hecho de que nadie lo hacemos. Me da igual las desgracias o las venturas. Decir esto es, para mi gusto, igual de absurdo que el típico "no es por ti, es por mi" o el desesperante "no es nada personal". ¡Los huevos no es personal! Y más cuando esa frase por norma va unida a una opinión generalemente bastante desagradable.

Me molesta la gente que utiliza coletillas literarias para zanjar conversaciones en las que incluso sería más apropiado un "silencio por respuesta" aunque con esto haga gala de otro tópico. Y me molesta más aun la gente que presupone ideas basándose en éstos. Esa gente que da por hecho que los latinos saben bailar perfectamente, que las chicas guapas tienen que carecer necesariamente de una inteligencia equiparable a su belleza o esas que dan por hecho que un chico sensible o preocupado por su aspecto debe ser homosexual.

Así que amigos, a modo de consejo, de petición o de súplica, como queráis interpretarlo, por favor, por lo menos conmigo olvidaros del "tú puedes, con ésto y con más", del "no hay mal que por bien no venga" o del odioso "el tiempo lo cura todo", porque el tiempo pasa, el tiempo enseña, el tiempo transcurre, pero curar, no cura.



lunes, 18 de marzo de 2013

Locura o Realidad...

A veces, en mi caso de forma más que habitual, nos vemos envueltos en situaciones nada normales, quizás incluso surrealistas.

Últimamente me he dado cuenta de que utilizo esta palabra con cierta asiduidad, pero también es cierto que quizás últimamente me he visto envuelta en situaciones más propias de una obra teatral que de la vida normal de una persona normal, como yo.

No se por que razón, en los últimos días me he descubierto viviendo situaciones atípicas, demasiadas. O quizás sea que me he convertido en la reina del drama y que veo anormal lo que para otros es algo de lo más cotidiano, quien sabe. Pero si me pongo a enumerarlas y a contarlas en voz alta quizás más de uno os uniríais a mi a la hora de pensar que todas esas cosas exceden los límites de la realidad. Obviamente no voy a meterme a hacerlo, primero porque no me apetece airear públicamente cada detalle de mi vida, y segundo, porque estoy segura de que si lo hiciera, más de uno dudaríais de si hablo de una historia real o de algo inventado para darle relevancia literaria así que prefiero mantener el misterio...

De todas formas, y echando la vista atrás, también he de confesar que aunque en la actualidad es algo que me ocurre con más frecuencia, ésto ha sido algo que me ha ocurrido durante toda la vida. Siempre he tenido que oír frases del tipo "esas cosas solo te pasan a ti" o "si no lo hubiera visto, no te hubiera creído al contármelo". Y es que, por desgracia eso es algo que siempre me ha ocurrido. Quizás es por que atraigo las situaciones extrañas o quizás es que le doy demasiado énfasis a la hora de relatar esas situaciones, pero en muchas ocasiones he tenido que aguantar, por parte de mis conocidos, eso de "si no lo veo, no lo creo", aunque eso también tiene la reconfortante recompensa de acabar escuchando un "tenias razón".

Y tal vez, por ese magnetismo que me hace atraer situaciones extrañas, en los últimos tiempos me he visto descubriendo lo desconocido que me resultaba alguien que conozco de toda la vida. Escuchando frases que no solo acaban helándome la sangre, sino que nunca pensé escuchar. Me he encontrado compartiendo mesa de forma normal, con dos personas normales, en una situación nada normal. Me he sorprendido siendo partícipe de un pique absurdo con un partener de lo más insólito. Me he descubierto planteándome situaciones del todo implanteables. Escribiendo sobre temas en los que nunca me planté ni siquiera pensar....

Y me he visto, manteniendo, con un día de diferencia, dos conversaciones con dos personas desconocidas entre ellas que han dejado claro lo relativo de mi realidad. Una diciendome "me encanta hablar contigo, porque me demuestra lo normal que es mi vida, aunque a veces lo dude" y otra diciendome "a veces me gustaría que mi vida fuera tan normal como la tuya". Uff, incomprensible ¿verdad?

Quizás, todos seamos locos, viviendo una realidad común, ajenos a nuestra locura o tal vez, todo esto, pueda resumirse con un simple "La Realidad Siempre es Relativa".


martes, 12 de marzo de 2013

Vagancia por afición...

Ayer tuve una de esas conversaciones que a priori no parecen importantes. La típica charla nada transcendental y por matar el rato que tenemos para ocupar nuestros ratos de espera pero en las que te quedas pensando pasado un rato. Todo empezó como empiezan estas cosas, que si el tiempo, que si la crisis, que si bla bla bla,... hasta que me hicieron una pregunta de lo más amistosa: "Y a ti, ¿te gusta la playa?". Respondí que, "ni me gusta, ni me deja de gustar, pero que no voy solo por no pasarme luego días encontrando arena hasta en la taza del desayuno". Y claro, la otra persona continuó preguntando: "entonces, eres más de montaña ¿no?". Y mi respuesta, pues similar. "La montaña, ni me gusta ni me deja de gustar, pero por no caminar, montaña para arriba y por no preparar todo lo necesario de una jornada de montaña, pues no voy". Y claro, mi partener en la conversación, ya viendo un poco mi desidia, intentó concluir con un: "¡ah! entonces tu eres de las mías, ¿de piscina!" Aunque supongo que no esperaba mi respuesta. "Pues vaya, el agua me gusta, pero la piscina, pues ni me gusta ni me deja de gustar, aunque reconozco que por no preparar la bolsa piscinera y por no tener que llevar a cabo todo el ritual de ducha, secado de pelo y todo ese rollo que implica, pues no voy mucho, la verdad". Y como vi la cara que empezaba a ponerme, preferí ser yo misma la que plasmara en palabras lo que era obvio que ella misma estaba pensando: si, ¡¡ soy vaga.!!

Y soy vaga, consciente y voluntariamente. Me encanta ser vaga. De hecho, tengo la firme teoría, nada contrastada claro está, y seguramente del todo refutable, de que este mundo ha evolucionado gracias a nosotros, a los vagos. Siempre he pensado que los grandes avances que nos facilitan la vida han sido ideados por gente vaga que ha exprimido sus neuronas buscando medios para hacer su vida más practica y menos laboriosa. Me gusta pensar que el mando a distancia lo inventó un vago que no quería levantarse a cambiar de canal, o que la típica maruja aburrida de cargar con su cesto e ir a lavar río arriba, se sentó un día he inventó la lavadora. Y si, soy perfectamente consciente de que no es así, pero me gusta creerlo. Supongo que sería tan fácil como "googlear" un poco e investigar el origen de todos esos inventos, pero voy a hacer gala de mi holgazanería y a pasar olímpicamente de hacerlo, porque además, me gusta más mi teoría.

Os diré, que siempre he presumido de esa cualidad aunque desde vuestro punto de vista sea más un defecto, pero bueno, es lo que tienen las opiniones, que cada uno tiene la suya. Me gusta ser vaga. Me ha gustado siempre. No me gusta el deporte, ni los largos paseos. Minimizo mis esfuerzos al máximo, y soy de las que siempre ha "dejado para mañana, cosas que podía haber hecho hoy". Me parece absurdo negarlo porque es así. Y ¡Oye!, tampoco me imagineis como un limaco apoltronado en el sofá, que pasa las horas muertas contemplando como su culo adquiere unas proporciones inadecuadas porque no es así ¿eh?. Que una es vaga pero no tonta. Aprovecho mis horas, y tengo una vida normal, como la de cualquier persona. Salgo, entro, limpio, compro, mantengo activa mi vida social y familiar. E incluso a veces me doy el lujo de hacer algunas cosas que van en contra de mi condición de vaga (pocas, la verdad, muy pocas). Soy una persona activa en el trabajo que cumple con sus obligaciones y nunca han tenido que reprocharme lo contrario aunque reconozco que también en este ámbito he tenido algún día vago, aunque, y para mi defensa, soy de las que, viendo el percal, comienzo mi jornada con un: "que sepáis que hoy tengo un día vago ¿eh?, aviso!" Aunque suelen ser los menos, no me juzguéis....

Pero que soy vaga es un hecho. Incluso, he de deciros que la gente especialmente hiperactiva, esa que siempre tiene algo que hacer, y cuando no lo tiene, se busca una ocupación, me cae un poquito gorda. Me resulta inimaginable comenzar mi día saliendo a correr para después, volver a casa, darme una ducha, e ir al trabajo. Salir, comer en familia o con amigos, para pasar mi tarde yendo a cursos, charlas, clases o la ocupación que sea que la gente se busca para "matar su tiempo", e incluso, después de eso, ir al gimnasio a quemar el exceso de energía del que además presumen, y acabar mi día llegando a casa y seguir con el resto de tareas propias del hogar que no me ha dado tiempo a terminar en mis pequeños ratos entre actividad y actividad. Eso para mi, lejos de ser una vida es una tortura. Me parece genial que a la gente le guste el deporte, lo respeto, incluso creo que si no fuera tan vaga lo envidiaría, pero para mi, desde luego, es algo de lo más prescindible, agotador y algo que haría, sin duda, por conservar la talla de mis vaqueros más que por quemar ningún tipo de energía, porque lo que es yo, la energía, ni la acumulo, ni necesito quemarla, y de ser así, estoy segura de que se me ocurrirían mil formas mejores de hacerlo que sentada en una bicicleta anclada al suelo pedaleando como una loca como si fuera a llegar a alguna parte.

Pero es mi opinión ¿eh? Cada uno podéis hacer con vuestra energía lo que buenamente os de la gana, hacer deporte por afición o por salud, ocupar vuestras horas como mejor os parezca, aprovechando cada segundo libre para buscaros algo con lo que matar vuestro tiempo. Podéis dedicaros a cuantas actividades creáis necesarias para sentir, al final del día, que habéis aprovechado al máximo vuestras vidas y que tenéis una existencia de lo más plena, porque lo que es yo, seré feliz mientras os observo desde mi sofá, de eso podéis estar seguros....

Y es que es lo que tienen los pecados capitales, que son divertidos. Porque la pereza será pecado, y seguramente no iremos al cielo, pero no por  pecadores, sino porque no haremos el esfuerzo de ir, a menos que nos vengan a buscar...



lunes, 11 de marzo de 2013

¡ Yo quiero un amigo negro !

Así de claro, como suena. Necesito un amigo negro. Y es que no me había dado cuenta de lo poco variado que es mi grupo de amigos hasta que, el otro día, hablando con mi amiga Macarena, me hizo abrir los ojos.
Hablábamos sobre, bueno, sobre lo que solemos hablar normalmente, sobre nuestras cosas, cuando en uno de estos cambios de tema tan habituales en ella me preguntó: ¿Nunca te has dado cuenta de que todo el mundo tiene un amigo negro, o uno al que llaman "el chino", o una amiga gorda, de esas gorditas tan felices?
Y claro, yo me quedé mirándola con la misma cara con la que la miro siempre cuando me suelta una de estas frases, que parecen ensayadas, pero que son muy suyas, espontáneas, de las que solo puedes responder con un gesto de la cara, porque palabras no te salen....
Después de reaccionar, y de pensar un poco en ello, respondí: ¡no!. No tengo un amigo negro. Y parece la cosa más normal del mundo ¿verdad?. Pues aunque parezca raro, es lo que hay. Así que desde aquí voy a pedirlo: ¡quiero un amigo negro!

Y como casi siempre, después de hablar con ella, con Macarena, yo me quedé pensando en nuestra conversación, en nuestras cosas. Y empecé a pensar en mis amigos, y en los amigos de los demás. Y es que amigos tengo, y muchos, o eso creo, pero nunca me había parado a pensar en ellos en conjunto. Como un grupo. Como algo armónico. Y llegue a la conclusión de que tengo un grupo de amigos de lo más normal, de esos grupos en los que nadie llama la atencion. Divertidos, confiables, espontáneos, alocados, sensibles, abiertos, espáticos o cualquiera de los adjetivos que escribiría pensando en cada uno de ellos, pero en el que no podría destacar a ninguno por ninguna cualidad que pueda parecer diferente. Aunque quizás el problema esté precisamente ahi, en lo que a cada uno le parece "diferente"...

Me pasa muy a menudo que en medio de una conversación, ya sea entre amigos, entre compañeros de trabajo o simplemente esperando en el medico, escucho por parte de los demás el típico: "jolín, pues yo tengo un amigo....." y esa frase normalmente va seguida de anécdotas alucinantes, a veces incluso rozando lo subrealista, o historias más típicas de "cuarto milenio" que de una conversación normal, entre dos personas normales, en un contesto normal. Y claro, eso a mi no me pasa. No tengo amigos a los que les pasen cosas subrealistas ni paranormales y que hagan de ello una historia fantástica para contar. No tengo un amigo famoso, ni siquiera minimamente conocido, cosa que también parece ser muy habitual para el resto. Ninguno de mis amigos tiene una vida traumática, de esas que al resto les gusta poner como ejemplo de superación. Por suerte, no he perdido a ningún amigo de una manera excesivamente emocionante. Ni siquiera tengo ningún amigo que destaque de forma llamativa en algún deporte o que haya triunfado laboralmente de forma que pueda presumir de ello y colgarme medallas por conocerlo.

Adoro a mis amigos. A todos y cada uno de ellos. Con su vidas normales, con sus hijos, y sus trabajos. Con sus historias cotidianas. Con sus problemas del día a día. Me encanta charlar con ellos, de nuestras cosas, de las de siempre, que no serán tan llamativas como para generar un hashtag rollo: quefuerteyotengounamigoque....pero son las que a mi me gustan y no tengo necesidad ni de exagerarlas, ni de convertirlas en algo alucinante con lo que llenar los espacios vacíos en medio de conversaciones irrelevantes. Y lo que es más, me asquea soberanamente la gente que lo hace....

Le tengo cierta manía a esa gente que parece tener que presumir de los logros de sus amigos, de sus historias o incluso de sus desgracias para darse el pequeño lujo de sobresalir entre los demás, o por lo menos intentarlo. Me carga sobremanera esa gente que continuamente presume de tener amigos aquí o allá. Que se hable de lo que se hable cuelan en la conversación un: "pues yo conozco a....". Esa gente que tiene un amigo camarero cuando se habla de bares, una amiga dependienta si se habla de ropa, un amigo policía si habla de multas o un amigo medico cuando está enfermo. Y si hay algo que me molesta más todavía es que por norma general, esos que presumen, suelen ser los mismos que consideran amigos a lo que yo catalogaría como simples "conocidos".

Y ya puestos a criticar, ya que he descubierto gracias a este blog la facilidad que tengo para hacerlo, diré que si hay algo a lo que le tengo una especial manía es a esa gente que presume de las cosas más normales, aunque para ellos siguen pareciendo algo de lo más destacable, para intentar sobresalir y dar a entender que son suuuuper especiales. Personas que sueltan comentarios del rollo: "mi amigo tal, que es gay....." aunque en el contesto de la conversación sea de lo más irrelevante, y a los que les falta añadir "para que veas que soy super moderno y tengo amigos de todo tipo....", y que da la impresión de que están esperando un aplauso y un gesto de envidia o de admiración por tener amigos tan diversos.

Pues bien. Siento deciros que mis amigos son muy normales. Dependientas, obreros, operarios, amas de casa, parados (muchos, por desgracia), policías, enfermeras,.... Heterosexuales, gays, fieles o infieles, casados, solteros, con o sin hijos, ...No tengo un amigo negro, ni uno apodado "el chino". No me relaciono con famosos, políticos o gente con ningún tipo de relevancia especial o destacable, pero si hay algo de lo que puedo estar orgullosa es de que no cambiaría a ninguno de ellos por nada y de que puedo, sin ninguna duda, otorgarles a todos el titulo de AMIGO con todas las letras.


domingo, 10 de marzo de 2013

Animales de costumbre.

Hoy he tenido uno de esos días en los que me ha dado por pensar mucho. Y no es que lo plantee como una novedad ¿eh? Nada que ver. Soy una persona que piensa mucho por norma general. Que le da tantas vueltas a la cabeza como le es posible, pero hoy, en particular, he pensado sobre cosas en las que nunca me había parado a pensar. Y me he dado cuenta de que vivimos rodeados de cosas que resultan de lo más absurdas y que utilizamos expresiones, que pese a que ya forman parte de nuestro más común vocabulario, son incongruentes hasta el extremo.


Cada día vemos o utilizamos objetos o usamos expresiones que ya no nos llaman la atención en absoluto, pero que si analizáramos durante un segundo con un mínimo de lógica, descubriríamos que es eso precisamente de lo que carecen, de lógica. Os pondré un ejemplo. Todos hemos hecho uso en alguna ocasión de los servicios de un cine o de un centro comercial. Por norma general, por lo menos los que yo conozco, son más o menos iguales; cubículos separados por pareces y puertas que no llegan al suelo. Pues bien; aquí es donde yo me pongo a buscarle la lógica. ¿Por qué? ¿Cual es el razonamiento para que estos espacios no puedan tener puertas y paredes completas? Por que yo,  por más que intento buscarle la parte práctica no consigo encontrársela. Obviando lo desagradable que resulta el hecho de tener que aguantar los ruidos y olores de nuestro "compañero de celda contigua", resulta de lo más incómodo saber que ese mismo compañero está observando tus pies (quizás incluso criticando tus zapatos) y lo que es aun peor, resulta de lo más perturbador ver los "movimientos" de nuestro vecino a través del reflejo de las baldosas y más aun sabiendo que él puede hacer lo propio con nosotros. No creo que el hecho de que estas puertas puedan llegar a ser más baratas sea la motivación que incline a los dueños de los locales a instalarlas, pero os juro que si no es esta, no he conseguido encontrarle ninguna otra explicación. ¿Se os ocurre alguna?

Pero aunque los casos de objetos son más limitados, aunque los haya ¿eh? que los hay, y muchos, de lo que si estamos rodeados es de expresiones ilógicas y de lo más absurdas, que utilizamos a diario y sin pararnos a pensar ni un solo minuto en lo incoherente del asunto. Y aquí es donde el mundo vegetal se lleva el primer premio: Nos pasamos la vida buscando nuestra "media naranja" como si esa expresión significara algo razonable y la naranja fuera sin duda la fruta más romántica, sensible y delicada de todas las frutas. Y a la hora de mostrar desinterés, no nos cortamos a la hora de expresar que algo nos importa "un pimiento", "un pepino" o incluso "un comino". Paraos a pensar un poco en la frase por favor: "Me importa un pepino". ¿Y la lógica esta en.....? Lo digo en serio ¿eh? Si alguien le encuentra el sentido a cualquiera de estas frases, me gustaría ser la primera en saberlo.

Y es que las expresiones "vegetales" no tienen fin: "dormirse en los laureles", "ser la guinda del pastel" o "el perejil de todas las salsas", son ya clásicos de nuestro vocabulario. Y a todas estas puedo llegar a buscarles un sentido. Puedo encontrarle la explicación a "estar más fresco que una lechuga" pero alguno se la encontráis a "estar en el ajo". ¿Por qué estar involucrado en algo es "estar en el ajo" y no en la cebolla, el puerro o el calabacín? ¿Por qué los agujeros de los calcetines son "tomates", algo antiguo es "del año de la pera" o si nos dejan "nos dan calabazas"? Y yendo un poco más lejos, ¿a que desequilibrado daltónico se le ocurrió que "una mancha de mora, con otra verde se quita"?

Nos hemos acostumbrado tanto a usar ciertos objetos, utilizar determinadas expresiones o a realizar ciertas acciones que ya no nos damos cuenta de lo absurdo que resulta. Nos tomamos el zumo de naranja casi directamente del exprimidor porque "se le van las vitaminas", añadimos aceite al agua al cocer pasta para que "no se pegue", sin pararnos a pensar que el agua y el aceite, no solo no se mezclan, sino que éste último siempre queda por encima, por lo que no llega a la pasta. Retiramos la miga del pan porque engorda, cuando en realidad es la corteza la que, al tener menor proporción de agua, a igual peso que la miga, aporta más calorías.

En definitiva, que lejos de ser lógicos, somos, animales de costumbre...

viernes, 8 de marzo de 2013

Un instante puede durar toda una vida!

La Realidad Siempre es Relativa. Eso ya ha quedado claro y nunca me cansaré de repetirlo. Pero no solo la realidad posee esa característica. Hay tantas cosas relativas como maneras de pensar y una de esas cosas, sin ningún lugar a dudas, es el tiempo.



Es increíble como puede modificarse nuestra interpretación del tiempo en función de la situación que estemos viviendo en cada momento.

A ver, dejadme que me explique. Los segundos son siempre segundos. 60 siempre en cada minuto. Corren siempre a la misma velocidad, y nadie puede controlar el paso del tiempo pero, ¿cuantas cosas pueden ocurrir en tan solo segundos? Y lo que es más, que largos pueden tornarse dependiendo de las circunstancias ¿verdad?.

Apenas unos segundos pueden parecernos eternos esperando la respuesta a una pregunta trascendental o mientras escuchamos los tonos del teléfono cuando realizamos una llamada importante. ¿Nunca habéis sufrido un accidente, en el que, en tan solo unos segundos pasan tantas cosas por tu cabeza que recuerdas ese instante como si hubiera durado una eternidad? Hay momentos que recordamos tan intensamente que nos cuesta describirlos tanto como la más larga de las experiencias. En boca de uno de los grandes....



Pero, ¿y si ocurre al revés? Aquí es donde se demuestra la relatividad del tiempo, que puede pasar tan deprisa, que minutos pueden llegar a parecernos segundos.

Todos hemos sufrido una experiencia en la que nos hemos visto sorprendidos al descubrir lo deprisa que pasan las horas. Charlas tan intensas que ni siquiera somos conscientes del tiempo transcurrido hasta que chocamos de frente con la realidad.. Abrazos en los que sentimos que el tiempo deja de correr. Películas que nos apasionan tanto y que parecen durar minutos.

Es increíble como el mismo intervalo puede verse de tantas formas interpretado. Impresiona descubrir como un mismo momento puede "durar" más o menos en función de quién o como lo viva....

Para una madre, nueve meses pueden ser eternos esperando a ver la cara de su hijo, pero pueden parecerle apenas semanas cuando descubres lo rápido que ha crecido sin apenas darse cuenta...

Una hora puede tornarse eterna en la sala de espera de un hospital, y pasar en un suspiro cuando estás con alguien de quien no quieres despedirte...

El reloj parece coger velocidad en las horas previas a llegar al trabajo y sin embargo correr tan lentamente que parece no moverse una vez comenzada la jornada...

Incluso podemos variar nuestra percepción de una misma experiencia, vivida en las mismas circunstancias, en función de quien nos acompañe...

Lo que es irrefutable, es que nunca podremos controlar el paso del tiempo...

Me gustaría acabar con una frase con gran significado, por lo menos para mi:


martes, 5 de marzo de 2013

¿Condenados a extinguirnos?

Siguiendo con esta costumbre tan habitual que estoy adquiriendo de comentar noticias actuales, creo que esta merece una más que destacada mención ¿no creéis?


El ministro del Interior solivianta a los colectivos homosexuales al cuestionar la igualdad de sus uniones y oponerse a ellas en un foro vaticana

Que conste que voy a dejar de lado la polémica en la que está basada esta afirmación y no voy a entrar a debate sobre si el matrimonio gay debería o no equiparse al, como dice el señor Fernández Díaz, "matrimonio natural", porque, primeramente me parece una cuestión de lo más absurda, a la par que antigua y fanática hasta el extremo, y segundo, porque diga lo que diga el Ministro de Interior, y por muchas pataletas lingüísticas de las que quiera hacer gala, el matrimonio entre personas del mismo sexo es un derecho reconocido desde el 03 de junio de 2005 tanto por el Congreso, como por el Senado, incluso por el mismísimo Tribunal Constitucional, por muy inconstitucional que la legión derechista de este señor quiera seguir reconsiderándolo.

Pero en lo que si me voy a meter es en comentar las palabras del señor Ministro, que son, y siempre desde mi punto de vista, no solo desafortunadas, sino, disparatadas, y si me permitis, de lo más necias.

Para empezar, y en relación a la frase: "el matrimonio gay no garantiza la pervivencia de la especie", decirle que me parece excesivamente tremendista, demagoga y disparatada. Y que si estudiamos un poquito los datos de población mundial y las estadísticas oficiales a las que seguro que usted tiene más alcance que yo, o si me apura, si tira un poquito de google (como hacemos todos) descubrirá que:

Primero: Según diferentes estudios, obviamente con cifras que no pueden considerarse demasiado objetivas por lo estigmatizado aun del asunto, aproximadamente, entre el 4 y el 12 por ciento de la población mundial es homosexual, por lo que sería difícil que el otro 96-88 por ciento no garantizase la perpetuación "natural" de la especie.

Y segundo: Existen más de 800 millones de personas a nivel mundial que sufren carencias alimentarias. Cada día mueren aproximadamente 10.000 niños por falta de alimento, lo que supone la escalofriante cifra de 7 muertos por minuto, una cifra que por desgracia aumenta cada día, y esto sí Sr. Fernandez Diaz hace peligrar la "pervivencia de la especie" y no la opción sexual de nadie. Quizás si tanto usted, como cualquier político, me da igual español, guineano o de donde demonios sea, utilizase más su cargo y sus recursos para paliar una situación como ésta, no tendrían la necesidad de perder su tiempo en plantearse cuestiones absurdas como si el reconocimiento del derecho al matrimonio homosexual va a tener consecuencias tan ridículas como las que usted expone.

Además, señor Ministro, extrapolando un poco las palabras tan contundentes que ha pronunciado, parece querer dar a entender que el hecho de que los gays tengan la opción o no de legalizar su unión es lo que ha puesto en peligro el avance de nuestra sociedad, cuando le recuerdo, que los gays ya existían antes de esa legalización, y que el hecho de que adquieran un derecho no ha provocado que se multipliquen. ¿O es que usted piensa que por el simple hecho de prohibir esas uniones va a acabar con algo tan antiguo como es la homosexualidad?



Voy a dar por hecho, y quiero sinceramente creer en ello, que si usted ha accedido al cargo que ostenta, lo habrá hecho mediante oposición pública, y desde mi mas sincera ignorancia, creo entender que uno de los requisitos para ese tipo de oposiciones es el estudio de la Constitución Española. Pues bien, Sr. Fdez-Días, a modo de recordatorio quiero dejarle el art.1.1 de esa constitución, la nuestra, y que dice:

Artículo 1.1
España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.

Recuerde señor ministro, igualdad, libertad y justicia, y hasta donde yo leo, no hay letra pequeña que indique "excepto si eres gay". ¿A quedado claro?

Y siguiendo con su intervención, en la que no solo ha tocado un tema tan trillado ya como es la polémica sobre el matrimonio gay, sino que se ha atrevido a solicitar que se le otorgue a la asignatura de religión la misma categoría educativa que cualquier otra "asignatura fundamental", le diré, primero, que cuando el hecho de creer más o menos en dios tenga cierta relevancia en mi currículum o cuando, el misterio de la santísima trinidad sea una pregunta de examen de oposición, empezaré a pensar en esa asignatura (la de religión) como equiparable a cualquier otra, y segundo, que en relación a su frase:
Si el 75% de la población española que se declara católica actuase en coherencia, determinadas leyes nunca se habrían aceptado",
Decirle que, y utilizando sus misma palabras, si la población española (me da igual si católica o no) actuase con coherencia, no permitiría que usted o el resto como usted que nos gobiernan y dirigen, manejasen nuestras vidas como si de marionetas se tratase, ni consentirían que nuestro país lleve el rumbo que lleva, cuna de corruptos, demagogos, populistas y farsantes. Le recomiendo que no solicite tan fervientemente que la población haga uso de su coherencia, o corre el riesgo de cambiar su cargo de Ministro del Interior por uno más acorde, engordando las ya voluminosas listas de desempleados.

Y ahora, para finalizar, y a modo de reflexión personal, le diré que aguardo con especial interés la salida del armario de cualquier miembro de las filas de su partido, primero para disfrutar como espectadora de la repercusión de una exclusiva de ese tipo y segundo, para ver, si de una vez por todas, la mentalidad y las ideologías que tan ferreamente defienden, empiezan a adaptarse un poco más al siglo en el que vivimos, porque muy señores mios, creo que empiezan a confundir lo tradicional con lo arcaico o incluso, con lo rancio.

lunes, 4 de marzo de 2013

El cliente, ¿siempre tiene la razón?

Supongo que esta historia a más de uno os sonará de lo más cotidiano..: Bueno, antes de comenzar, aclararé que yo trabajo en un comercio. Ha sido así durante mucho tiempo. Y aunque también he tenido mi más que duradera incursión en el mundo de la industria, creo que los años de cara al publico lo superan.

Pues bien, tantos años cara al público, me han dado, no solo una gran gama de anécdotas subrealistas sino que han hecho que descubra, primero, que mi carácter no cuadra demasiado con lo que cualquier trabajo cara al público requiere, y segundo, que hay gente por el mundo tan rara que sería perfectamente válida para un documental de National Geografic.

Y es que las preguntas que la gente que trabaja en algo como yo tenemos que aguantar llegan a ser dignas de ser mencionadas. Obviemos la más que típica y recurrente: ¿trabajas aquí?. Y en la que te limitas a responder un cordial "Si, dígame" cuando en realidad estas pensando: "No, si te parece,  me he colado aquí, he robado un uniforme, voy vestida de esta manera tan espantosa y entro por puertas en las que pone "exclusivo personal" pero no, no trabajo aquí. Pero ¿eh? guardame el secreto ¿vale? Que quede entre tu y yo" Porque puedo entender que cuando trabajas en una tienda en la que tu uniforme es tu propia ropa de calle pases más desapercibida, pero en mi caso llevo un atuendo inconfundible, además de un gorro que hace del todo imposible pensar que soy un cliente más. Pero bueno, como ya digo, obviemos esta frase de lo más estúpida.

Pero hay otras preguntas que te dejan tan perplejo que llegas a sorprenderte de las curiosidades que realmente le surjen a la gente. Y es que a mi, por ejemplo, y trabajando en una panadería, han llegado a preguntarme si sabia donde se había cosechado el trigo con el que estaba elaborado el pan, explicándome, intentando añadirle coherencia al asunto, que si provenía de según que regiones se negaba a adquirirlo por cuestiones "políticas". Y es entonces cuando te paras a pensar y llegas o dos conclusiones: o la rara eres tú por no añadir ese tipo de cuestiones a la lista de la compra o la gente tiene demasiado tiempo para perder intentando descubrir de que comunidad autónoma provienen todos y cada uno de los ingredientes.Pero bueno, puedo aseguraros que ese no es el caso más alucinante que puedo llegar a contaros ¿eh? Porque, en otra ocasión, y siguiendo con las procedencias de los alimentos, un cliente fue más allá y me preguntó, esta vez  por un codillo de cerdo asado, si sabía, no solo de donde procedía ese cerdo, sino sus progenitores. Vaya, que si sabia exactamente, donde había nacido el cerdo y sus padres. Y claro, es en ese momento en el que te quedas mirando al cliente y lo único que te sale es un: "pues no, para que le voy a engañar" Y no lo rematas con un: "y me la suda" por una simple cuestión de educación, y por conservar el trabajo, para que vamos a mentir, porque estoy segura de que si nuestro trabajo no peligrara, más de una y mas de dos como yo hubiéramos mandado a la mierda a más de un cliente sin que nos temblara ni un solo pelo del flequillo ¿o me equivoco?

Pero  a parte de esas absurdas preguntas en las que te dan ganas de mirar a los lados a ver donde está escondida la cámara oculta, las dependientas (o dependientes vaya, es por generalizar) de comercio, tenemos que lidiar con clientes de los que podría decirse que tienen un morro que alucinas. De esos, que cuando trabajas por ejemplo vendiendo embutidos te piden que les dejes probar toda la variedad de jamones para acabar diciendo: "mmmm, no se, no se, me vas a poner mejor un poquito de mortadela, que el niño seguro que se la come mejor". ¿Perdona? ¿Mejor? Y eso no lo sabias antes de llenarte el estómago ¿o que? Porque a veces me da la impresión de que cualquiera de estos va a acabar preguntando si no tengo una copita de tinto y unas olivitas para acompañar vaya. Y sin vergüenza ninguna ¿eh? Y luego vas tú, y coges una uva de la frutería para ver si están dulces antes de comprar y te da la impresión de que en cualquier momento van a aparecer los de seguridad para ponerte contra la pared y cachearte.

Muchas veces me pregunto si cuando me calzo el traje de cliente y me quito el de dependienta, seré tan rarita como todos los que yo me encuentro, pero luego reacción y me doy cuenta de que a mi jamás se me ocurriría hacer según que preguntas... Y es que hay clientes con los que tienes que contenerte muchisimo para no tirarte al suelo y empezar a reír. Clientes que te preguntan por ejemplo: Oye, ¿aqui vendéis el jabón ese de manos que sale dándole a un botoncito, que anuncian en la tele y que es anticonceptivo? Y automáticamente, primero se te abren muuuucho los ojos, y después de contener una tremenda carcajada y pensar un poco reaccionas y dices: será antibacteriano ¿no señora? Y ella simplemente te dice, ese ese, el que mata los bichos. ¿lo vendéis?. Y tú la acompañas amablemente pensando por el camino, eso si, a cual de tus compañeros vas a contarles la anécdota primero.

Y no solo con preguntas de lo más extrañas tenemos que lidiar ¿eh?. Ser dependienta es mucho más. Tienes que tratar con gente con tanto morro, que no le importa lo más mínimo que estés delante para abrir un producto y ponerse a comer o incluso para metérselo al bolso como si tal cosa. o clientes amargados y malhumorados que te tratan como si tu hubieras nacido solo para servirles. En una ocasión, una de estas amargadas e histéricas que aparecen cada día esperando que les pongas la alfombra roja se acercó a la panadería donde yo trabajaba con su nietecita, una nena de unos dos añitos, y que con toda la gracia del mundo se puso a chupar la harina de los panes que tenía expuestos. Obviamente, cuando la vi, me diriji a ella, y muy amablemente (puedo jurarlo) le pedí por favor que controlar a su nieta para que no chupara el pan, pero ella, lejos de disculparse o avergonzarse, comenzó a gritarme, diciendo que solo era una niña, que no tenía ninguna enfermedad ni nada raro y que no iba a contagiar nada a nadie, y que si así tratábamos a los clientes, nos íbamos a quedar sin ninguno en dos días. Yo me quedé tan sorprendida que increiblemente no me salió ni la réplica en ese momento, pero por suerte para mi, otro cliente reaccionó por mi soltando un comentario de los más contundente: "pero que guarra!!" Y claro, eso supuso el comienzo de un acalorado debate en el que pude aprovechar, primero para retirar los panes que la graciosa chiquilla había chupeteado y segundo para escaparme de aquella situación que me había parecido más propia de un 28 de diciembre.
Recuerdo también otra clienta, de estas englobadas en la categoría de totalmente intransigentes, montó una movida tremenda, con denuncia incluida por un malentendido de lo más absurdo. Resulta que por la compra de coca cola regalaban unas papeletas-rasca en las que podía tocarte un balón, o un polo de la selección o entradas de fútbol. Bueno, pues esta señora tuvo la suerte de encontrar la papeleta en la que había sido agraciada con un "polo rojo" y ni corta ni perezosa hizo eso mismo, ir a reclamar su (volkswagen) polo rojo. Podéis imaginaros la cara de la cajera, que con la camiseta en la mano, veía como la otra energúmena gritaba y gritaba reclamando su coche.

Y ya si de robos hablamos, hay gente que ha superado los niveles de ingenio nunca imaginables y ha conseguir robar cosas o en cantidades que resulta de lo más increíble. Quizás, la anécdota más sorprendente de las que yo recuerdo fue una clienta que llamó la atención de la seguridad porque iba dejando un reguerito de gotitas de sangre. Claro, el personal, alarmado, fue a socorrerla y se encontraron que la sangre provenía de los pinchazos que estaba recibiendo de todos los langostinos con los que se había llenado las bragas. Puedo aseguraros que las cosas que la gente es capaz de robar, os dejarían a más de uno con la boca de lo más abierta. Y es que no puedes fiarte de nadie y sino, para prueba: